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sábado, 7 de octubre de 2017

Historia de la Ciencia - Arqueoacústica



Hola amigos
En esta oportunidad comparto con ustedes los inicios de una especialidad en arqueología denominada Arqueoacústica, que atiende a la reconstrucción de los sonidos generados por nuestros antepasados en tiempos donde se carecía de sistemas escritos de notación musical, simplemente porque ni se habían inventado, ni tenían la necesidad de registrar de tal forma sonidos aprendidos y reproducidos oralmente y en grupo.


Esbozos de una nueva disciplina

En 1964, Abbe Glory en “La Grotte de Roucador” en Francia describió la posibilidad de que las formaciones estalagmíticas marcadas con pintura fuesen usadas a modo de litófono natural. Esta hipótesis inicial no pudo ser confirmada, sino que habría que esperar a 1985 con los estudios de Lya Dams en la cueva de Nerja, Málaga, (España) Esta cueva consta de 19 pinturas y unas cilíndricas formaciones calcáreas decoradas con líneas y puntos rojos y negros. Dams demostró que estas habían sido golpeadas para producir notas musicales estudiando las capas de pintura de las formaciones calcáreas.

Los científicos Dauvois y Reznikoff presentaron en 1988 un estudio en el que se relaciona la posición de las pinturas rupestres con los puntos de resonancia señalados de las cuevas de “Le Portel”, “Fontanet” y “Niaux En él, encontraron una fuerte correlación entre los dos elementos: la gran mayoría de las pinturas se localizan en correspondencia con puntos de mayor resonancia en la gruta.
Los investigadores dejaron asentado que estos puntos de mayor resonancia se encuentran señalados con una pintura o en el caso de los lugares de difícil acceso, con un punto.
Dauvois y Reznikoff argumentan que la disposición de estas pinturas rupestres solo puede explicarse en relación a las características acústicas de la cueva. Para este estudio, usaron como fuente sonora la voz humana y como resultado, hallaron frecuencias de resonancia en torno a 110Hz.


Para dejarlo bien claro. No es que estos investigadores hallaron una pintura que concordaba con un punto de enorme resonancia, sino que pudieron describir cómo en esta cueva en particular cada pintura se encontraba realizada en los puntos de mayor resonancia. Esto se conoce en ciencia como el hallazgo de una regularidad observable, lo que impulsó a otros investigadores a cargar sus equipos de medición y disponerse a medir la acústica en otras cuevas con arte rupestre en Europa, dando inicio a las prácticas de esta subdisciplina particular.

En la actualidad la Arqueoacústica enfrenta considerables resistencias para avanzar en el ámbito académico. Obviamente, no se encontró ningún registro escrito o grabación que permita constatar de manera materialmente objetiva que efectivamente nuestros antepasados realmente amplificaron su voz para producir sonidos que imitan los de los animales que estaban pintando. Sin embargo, si se lograra consensuar que se trata de prácticas correspondientes al ámbito de la conducta adaptativa en sociedades orales, milenios antes que se inventase la escritura, entonces el concepto de búsqueda de sentido mitológico que procura identificarse con su entorno natural quizás ofrecería un respaldo para esta reciente disciplina.
Las propuestas de disciplinas como la Arqueoacústica están llamando la atención sobre la necesidad por parte de la academia científica de revisar muchos supuestos que extrapolan directamente la definición de lo humano proveniente de la filosofía clásica sobre grupos paleolíticos. Entre esos supuestos que merecen discutirse se encuentran las definiciones del pensamiento humano como aquel que únicamente puede considerarse como tal en tanto sea capaz de elaborar abstracciones conceptuales alejadas de toda emoción, con el riesgo de catalogar como infantil o retrasado todo proceso cognitivo que no se corresponda con tales abstracciones así definidas. 


 Hasta la próxima amigos!

sábado, 30 de septiembre de 2017

La arbitraria distinción entre ciencias naturales y sociales, por Carlos Reynoso



Hola amigos.
En esta ocasión comparto los aportes que realiza el profesor Carlos Reynoso, de nuestra Facultad de Filosofía y Letras para entender la necesidad de ampliar el abordaje transdisciplinar de los fenómenos.
El fragmento que sigue fue publicado por la revista NEX perteneciente a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (publicado el 10 de julio de 2015)
Espero sinceramente que disfruten de la información.

Carlos Reynoso en NEX
Carlos Reynoso es doctor en antropología y profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y dirige el grupo de trabajo Antropocaos.  Muchos de sus discípulos están en Microsoft y otros se doctoran en temas antropológicos en diferentes universidades. Como antropólogo, Reynoso estudia y desarrolla modelos de redes sociales, uso social del espacio, estudios territoriales, análisis urbano, tecnologías urbanas sostenibles, modelos de circulación de personas y vehículos, diseño artístico, música y turismo sostenible, así como diversas problemáticas de la dinámica sociocultural. En síntesis, una mezcla de sociología, matemáticas, estética y computación hecha por antropólogos en sinergia con ingenieros, sociólogos, economistas y médicos, entre otros.
“La dimensión fractálica la descubrió el meteorólogo inglés Lewis Fry Richardson a partir de la idea del antropólogo inglés Gregory Bateson, por lo que no sería tan obvio adjudicársela directamente al matemático polaco Benoît Mandelbrot.  La lingüística computacional y la larga la programación de intérpretes y compiladores mediante lenguajes nace con Noam Chomsky”. En rigor, los sociólogos fueron los primeros en capturar las propiedades formales de las redes mientras que las leyes de potencia en economía fueron descubiertas por el sociólogo italiano Vilfredo Pareto. El concepto de red social lo inventó un antropólogo, John Arundel Barnes, en la década del ‘50, pero nunca nadie le escribió su wiki.”
Todos somos Ciencia
Interpelado acerca de esa maniquea clasificación –de incierto origen– de ciencias blandas y duras o, al decir del epistemólogo Mario Bunge, respecto del grado de formalización de las ciencias, Reynoso opina: “La escuela germánica neokantiana de Baden, de la segunda mitad del siglo XIX, hizo una desesperada maniobra para neutralizar no tanto a la dialéctica hegeliana como al emergente materialismo dialéctico de Marx. Su estrategia fue marcar radicales diferencias en la naturaleza de la creación de conocimiento y los métodos de investigación de las ciencias naturales y de las ciencias humanísticas o culturales. Desde ese momento, las ciencias humanas tuvieron un régimen separado de las naturales y matemáticas; uno más tolerante y menos riguroso en cuanto a sus justificaciones. En suma, hicieron una arbitraria, forzada y catastrófica amputación de la ciencia”.
Reynoso continua: “De todas maneras, pienso que hoy se percibe una declinación del hábito de construir grandes teorías de las ciencias sociales. Esos grandes corpus, como los que inventó Lévi-Strauss en una noche de insomnio, ya no corren más. Por otra parte, Alan Sokal demostró impiadosamente la pérdida de juicio crítico en los estudios culturales. Las ciencias sociales criticaron airadamente al cientificismo, pero aún hoy viajan en el barco de los post-estructuralistas que hablan y emplean mal tecnicismos tales como fractalesmultiplicidad y caos: ¿eso no es acaso cientificismo?”, reflexiona Reynoso.
“El post-estructuralismo nace en los ‘60, en una época donde se estaba dirimiendo trabajosamente quiénes eran los mejores intelectuales franceses, quienes estaban en condiciones de suceder a Lévi-Strauss. En las ciencias sociales de América Latina siempre prevaleció una orientación francesa, en cierto modo muy cerrada, muy provinciana. La literatura en idioma inglés, aunque tuvo su impacto, se conocía bastante menos. Correlativamente, a Derrida no se lo leía en Estados Unidos o en Inglaterra a menos que estuviera traducido, lo que se hizo tarde y mal. Su traductora fue Gayatri Chakravorty, quien no era hablante nativa ni de francés ni de inglés, lo que originó numerosos malentendidos, tales como el de confundir la deconstrucción con una metodología crítica. O sea que hubo un divorcio cultural entre las tradiciones nacionales. En los ‘80 surgió el posmodernismo en la antropología de los Estados Unidos a partir de una lectura sesgada que un puñado de antropólogos de Texas y California hicieron de Michel Foucault, Jean Baudrillard y Jaques Derrida. Bastante más tarde se agregaron Gilles Deleuze y Felix Guattari, quienes son hoy en día los referentes pos-estructurales dominantes. Pero ese movimiento de antropología posmoderna y estudios culturales inglés y norteamericano no entró en Francia”, detalla el antropólogo. ¿Consecuencias? Reynoso explica: “Por ejemplo, la  antropología perspectivista de Eduardo Viveiros de Castro, Philippe Descola y Bruno Latour es una moda brasileña que refritó a Lévi-Strauss de una manera torcida y superficial. Los desaciertos alcanzados solamente con la traducción e interpretación deleuziana del término riemanniano manifold como multiplicidad son, en sí mismos, una evidencia de sobreinterpretación fantasiosa. La irracionalidad edípica de los números, la irrealidad de los números imaginarios o la desopilante definición de bit que hace el filósofo y sociólogo Edgar Morin son algunas de las perlas de los post-estructuralistas y sus allegados de las que supimos reírnos con Alan Sokal.  Y, lamentablemente, esas interpretaciones sesgadas y elementales de las ciencias duras por parte de las mal llamadas ciencias blandas nos hacen quedar a todos como tontos”, concluye Reynoso.
Las dos culturas
"El físico y novelista inglés Peter C. Snow conmovió a la intelectualidad occidental en 1959 con una elocuente descripción de la ruptura entre las ciencias y las humanidades. “Una o dos veces me han provocado y yo he preguntado a mis interlocutores cuántos de ellos podrían describir la Segunda Ley de la Termodinámica. La respuesta fue fría y negativa. Sin embargo, yo estaba pidiendo algo que para los científicos sería equivalente a preguntar: «¿Has leído una obra de Shakespeare?»”, graficaba Snow. Esa ruptura, en la visión de Snow, atentaba directamente contra la solución de los problemas mundiales. Sin embargo, ¿estaremos en el siglo XXI iniciando la recomposición de la ciencia?"


Para finalizar, comparto con ustedes la entrevista que se le realizara para el programa Científicos Industria Argentina en el año 2011





                                                                                                       Hasta la próxima!!!


domingo, 10 de septiembre de 2017

El descubrimiento de las pinturas de Altamira- Documental TVE



                       Cueva de Altamira, España - Bisonte policromo (18 000 AP)

Hola amigos
En esta oportunidad comparto con ustedes un documental de la TVE sobre el descubrimiento de las pinturas de Altamira. Darle un vistazo al documental nos permite visitar de una manera virtual las preciosas pinturas realizadas hace milenios por nuestros lejanos antepasados.
Desde la primera notificación sobre pinturas prehistóricas motivadas por el descubrimiento de las cuevas de Altamira a fines del siglo XIX, el arte rupestre europeo ha sufrido del estupor que sigue al hallazgo de formas visuales realizadas con una maestría y belleza tales que a muchos académicos de la época les resultaba difícil asociar formas expresivas logradas con su realización por quienes consideraban brutos y retrasados hombres prehistóricos.


Para decirlo claramente, ante la disyuntiva entre formular si acaso sus autores no resultaban tan brutos, o las pinturas no tan antiguas, y por lo tanto una burda falsificación, muchos optaron por esto último, incluso la mayoría de los sabios de la época. 

La historia nos muestra que la tristeza por el cruel rechazo académico sobre la verosimilitud de la antigüedad referida a las pinturas de Altamira condujo a su descubridor, Marcelino Sanz de Sautuola,  a una profunda depresión seguida de una muerte prematura.


La antigüedad de las pinturas descubiertas en Altamira recién fue reconocida cuando siguieron descubriéndose más cuevas con pinturas rupestres en Francia, lo que movió a una reivindicación póstuma de Sautuola, que se hizo efectiva 25 años después con memorial incluido, un poco tardío para mi gusto. 

Por fortuna, las técnicas actuales de datación arqueológica permiten dar cuenta con bastante margen de certeza la época en que tales pinturas fueron realizadas.
Entre las manifestaciones de Arte Rupestre más conocidas en suelo europeo se cuentan además de las cuevas de Altamira en España, las cuevas de Lascaux y las posteriormente descubiertas Cuevas de Chauvet en Francia, que sin embargo resultan las más antiguas hasta la fecha.

Vale la pena ver y volver a ver este notable documental de la Televisión Española (TVE) cosa de replantear supuestos teóricos centenarios que a todas luces vienen quedando, literalmente, fuera de foco.




                                                                                          ¡Que lo disfruten!

martes, 5 de septiembre de 2017

Dime dónde vives y te diré quien gana el premio


Hola amigos.
Hoy nos ocuparemos de la escritora norteamericana Nora Jemisin, ganadora de la tensa edición de los premios estadounidenses Hugo de ciencia-ficción 2016.
¿Fueron unos tontos los negros que dócilmente cedían sus asientos a los blancos, y junto con ellos todos sus derechos, hasta que una agotada empleada doméstica dijo basta?
¿Son unos retrasados cognitivos quienes aceptan un trabajo en tiempo de crisis por un salario que apenas cubre sus necesidades básicas?
¿Fueron débiles mentales quienes siguieron la costumbre instalada por décadas de mirar sumisamente al suelo al recibir órdenes de un atroz capataz?
Son estas mismas preguntas las que trata de abordar la escritura de Nora Jemisin, y lo novedoso es que lo haga utilizando el formato de la denominada Ciencia-ficción, o como ella define, Ficción-épica.
En un mundo que cuenta con claros antecedentes de rebeliones exitosas contra el status quo, las mismas que fueran reprimidas utilizando variados mecanismos de opresión y violencia en manos de los poderosos de siempre, y donde a los rebeldes no les quedó otra opción que adaptarse a condiciones absolutamente injustas para conservar la vida, las novelas de Jesimin emergieron desde la necesidad de identificación con un cambio superador, llevado a cabo por individuos discriminados que se unen con un objetivo.
El hecho que hayan sido tres mujeres las protagonistas de su novela premiada, no es casualidad. Si hay un colectivo doblemente victimizado por las políticas de represión y violencia, es el que integra nuestro género.
Sin embargo, que su novela haya logrado imponerse en los Estados Unidos, en medio de la puja con novelas “conservadoras, racistas y derechistas además de malas” nos remite a un ámbito editorial local que puja y aún se resiste a los cambios atroces que están haciendo retroceder a los Estados Unidos a sus peores épocas.

El robo infame de Papel Prensa
Lamentablemente, no podemos sostener lo mismo aquí en Argentina, donde los popes editoriales han llegado a donde están a fuerza de sostener intereses con la empresa monopólica que fabrica y distribuye un insumo tan elemental como el papel para imprimir.
Quizás muchos de ustedes desconozcan que tal monopolio fue otorgado durante la dictadura militar argentina para sellar tanto un pacto de silencio con los diarios de mayor tirada del país, así como para garantizar al poder militar cierto tono en la opinión pública conducente al sostenimiento de políticas fuertemente cuestionadas por la legislación internacional.
Hacia 1969 se había fundado la empresa Papel Prensa, para resolver el problema de la importación de papel. En 1975, un grupo empresario comenzó a adquirir acciones de Papel Prensa, y para agosto de 1976 el grupo Graiver tenía el control absoluto. Sin embargo, David Graiver murió en un dudoso accidente de avión el 7 de agosto de 1976, mientras viajaba de Estados Unidos a México. En medio de aquel drama familiar, Lidia Papaleo, viuda de Graiver, pidió una reunión con Videla para esclarecer lo sucedido, pero se la negaron. Los genocidas tenían otros planes.
Papel Prensa era un objetivo central tanto para la Junta Militar como para los diarios. Para los militares, significaba usarla como prenda de cambio para el silenciamiento de sus crímenes. Para los diarios, obtener el preciado monopolio de su insumo básico.
Entre la muerte de Graiver y el robo de Papel Prensa hubo un perverso juego de pinzas orquestado entre los diarios y los militares. Los medios comandaron una feroz campaña difamatoria contra Graiver y sus negocios. Mientras tanto, allegados del gobierno militar atormentaban a la familia para que vendiera la empresa Papel Prensa a Clarín, La Nación y La Razón, insistiendo que era lo que les convenía hacer si querían sobrevivir, y que no estaban en condiciones de hacer otra cosa.
El día que comenzaron las tratativas para la cesión de acciones, la viuda de Graiver aún mantenía dudas respecto de si era lo correcto firmar en dudosas condiciones. Sin embargo, años después diría que jamás olvidaría la mirada de profundo desprecio ni el tono amenazante en la advertencia de Héctor Magnetto, (del diario Clarín) ya que percibió que hablaba en serio respecto del peligro que corría su vida, cuando le dijo que “firmara para conservar la vida de su hija y la suya también”. Sin embargo, firmar no impidió que después Lidia Papaleo fuera torturada con picana eléctrica en los infames centros de detención de los que la sacaban para seguir firmando papeles. Quizás muchos desconozcan también que, además del probado robo de bebés, la desaparición forzada de personas, también fue la ocasión para comenzar a hacerse de escrituras de propiedades, de empresas y otros objetos valiosos de individuos que poco tenían que ver con los clandestinos movimientos revolucionarios. En el caso del dudoso traspaso de acciones de la viuda de Graiver a los diarios locales, y a pesar que fue reconocido por un juez (uno solo y luego de varias décadas) que la cesión de acciones constituyó un crimen imprescriptible de lesa humanidad en un marco de tortura, los empresarios beneficiados y responsables de lo que sucedió continúan impunes y prosperando.
      Inauguración formal de papel Prensa en manos de sus nuevos dueños, 
28 de septiembre de 1978
Los burócratas infames también lograron impedir durante el gobierno anterior, que la justicia hiciera efectiva la ley de Medios largamente discutida que limitaba su acción monopólica. Desde su lugar privilegiado como distribuidor del papel, y  con el monopolio virtual de la información, han presionado sobre pequeños diarios locales del país hasta hacer desaparecer literalmente toda voz disidente. Lo mismo hicieron como dueños de la TV por cable, presionando económicamente y eliminando una tras otra todas las pequeñas emisoras provinciales. Una vez asumido Macri, no solo borraron de un plumazo la Ley de medios, sino que el Gobierno actual aumentó la influencia del Grupo al cederle de manera inaudita gran parte del control del espacio satelital donde viajan nuestros mensajes virtuales. El que una oficina del Grupo Clarín ocupe el mismo edificio donde funcionan oficinas del buitre Paul Singer en Estados Unidos, quizás resulte solo un detalle más en esta trama sostenida con nudos tan perversos.
Volviendo al tema que inició esta digresión, no extraña entonces que el obsceno pulpo clarín también controle editoriales y cadenas de librerías, razón por la que les resulta muy difícil a los pequeños empresarios mantenerse en pie, y se encuentren atravesando la peor crisis editorial en muchos años.
Por las razones señaladas, si el premio Hugo se hubiera realizado en Argentina, estamos en condiciones de inferir que Jemisin jamás lo hubiera obtenido. 
Concluimos recordando sus términos de ficción utópica, a modo de resistencia colectiva:
Tenemos a Donald Trump y como presidente es terrible… Espero que la gente se dé cuenta de que lo que quieren esos republicanos reaccionarios derechistas y neonazis y diga que no, que eso no es lo que quieren.”
“Y esto está empezando a pasar.” 
                                                 También en la Argentina.

Ver entrevista a Nora Jemisin en:


Hasta la próxima amigos!

domingo, 3 de septiembre de 2017

Antroponotis- Espacio precolombino especializado en adornos personales

Aretes o pendientes realizados con almejas  tallados delicadamente 
(Cerro de las Trincheras)

Hola amigos.
En esta ocasión comparto información recientemente publicada en el boletín mexicano del Instituto Nacional de Arqueología e Historia (INAH) sobre una Comunidad precolombina dedicada a la realización e intercambio de sofisticados adornos personales.
Quisiera recordar que tales informes no suelen improvisarse. En este caso, la arqueóloga a cargo de la investigación se encuentra trabajando en el proyecto desde el año 1979.


Adornos realizados con almejas MARINAS 
DAN IDENTIDAD A LOS PUEBLOS DEL DESIERTO DE SONORa


 Muros de piedra que acogen la espiral del mar.
Así define la arqueóloga Elisa Villalpando Canchola al pueblo prehispánico Cerro de Trincheras, ubicado en territorio mexicano. Construido en la ladera de un cerro de 170 metros de altura en la cima se encuentra un espacio abierto, delimitado por muros de más de metro y medio de altura colocados en forma de espiral de modo tal que reproducen espacialmente el caparazón seccionado de un caracol.
Una de las hipótesis respecto a las razones del asentamiento sobre un cerro aislado, propone que se trataba de un centro especializado en la manufactura, distribución e intercambio de adornos personales.
Lo que sí ya está confirmado por el registro arqueológico es que los habitantes de Cerro de Trincheras produjeron gran cantidad de ornamentos de ese material marino hace 600 años, aunque la tradición de elaborar adornos como símbolo de status personal se extiende a un momento que se hunde en la noche de los tiempos.

En 25 años de investigación, arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Universidad de Binghamton, EU, han recuperado tan sólo en Cerro de Trincheras más de 7 kilogramos de concha marina trabajada, correspondiente a 52 géneros y 69 especies procedentes del Golfo de California. Los géneros más comunes son Glycymeris (54%) y Connus (26%), con los cuales se elaboraron cuentas (21.6%), anillos (20%) y brazaletes decorados con hermosos grabados de motivos geométricos (17%).



La arqueóloga Elisa Villalpando Canchola, co-directora del proyecto de investigación en Cerro de Trincheras  y La Playa, explica que las conchas no sólo han servido a los grupos humanos como fuente de alimento, sino su uso ornamental ha sido importante marcador de status social, identidad grupal, incluso de género, edad y relaciones entre diferentes grupos.
Es el caso de las primeras comunidades de agricultores del desierto de Sonora, donde los rastros arqueológicos indican la existencia de antiguos talleres de producción de ornamentos elaborados con el caparazón de bivalvos y caracoles.
Con una historia de alrededor de 10,000 años de ocupación, La Playa conservó grandes cantidades de la almeja Glycymeris, señal de que la producción de ornamentos con esta materia prima fue una de las actividades especializadas realizadas allí.



Asimismo, ha advertido que los “aretes” no se producían para ser usados por la población local de La Playa, en tanto no se han encontrado en los entierros como parte del atuendo de los individuos; éstos tienen cuentas y pendientes de conchas nacaradas y caracoles sólo perforados, de factura más sencilla. Por tal motivo suponen que los adornos más sofisticados constituían objetos de intercambio con otros.

Villalpando, interesada desde 1979 en el conocimiento de los grupos prehispánicos de las costas y el desierto de Sonora, advierte que los aros y brazaletes más sofisticados fueron logrados por los grupos Hohokam, establecidos también en el desierto de Arizona.
Los Hohokam desarrollaron una tecnología con la que prácticamente desaparece toda la parte alta de la concha por tallado, explica. Ya obtenido el aro, tallaban sobre su superficie para producir grabados con grecas y diseños geométricos, a manera de adorno. En el caso de Sonora, los diseños resultan muy similares a las formas realizadas en Petroglifos y la Cerámica polícroma de la cultura Casas Grandes.
Elisa Villalpando advierte que esta actividad especializada integraba y otorgaba identidad a comunidades pequeñas, de agricultores emparentados, que vivieron un momento de experimentación agrícola, manipulando el agua de riego a través de canales.
 (Información gentileza del Grupo de Arqueólogos del Perú)
Hasta la próxima amigos!

viernes, 25 de agosto de 2017

Morin, y el laberinto de su Complejidad, por Carlos Reynoso





Hola amigos.
Comparto con ustedes un escrito realizado por el antropólogo Carlos Reynoso, todo un referente en el análisis de las Teorías de la Complejidad y el Caos. Reynoso además es un generoso profesor en nuestra querida Facultad de Filosofía y Letras dependiente de la Universidad de Buenos Aires.
En estos días donde se notan demasiado los hilos de la mal llamada pos-verdad tejida para ocultar y desviar los obscenos intereses materiales de unos pocos, siempre vienen bien retomar las reflexiones iniciadas sobre el tema.
Al pie adjunto los links para descargar los correspondientes PDF que permiten avanzar sobre el tema
Espero sinceramente que lo disfruten.

Crítica del paradigma de la Complejidad de Edgar Morín (2009) por Carlos Reynoso

Desde las ciencias sociales a menudo se ha sindicado la obra de Edgar Morin, y en particular los numerosos volúmenes de su Método, como representativa de las teorías de la complejidad contemporáneas.
Es mi convicción que esta identificación es equívoca, que las elaboraciones de este autor reflejan una concepción anticuada y circunscripta de la complejidad, y que existen métodos y técnicas complejas imaginativas y de alta productividad a los que el modelo moriniano no brinda acceso.

En todo el Método no se hace siquiera referencia a los sistemas complejos adaptativos, a las metaheurísticas inspiradas en la naturaleza o la cultura, a las geometrías y gramáticas recursivas, a los modelos basados en agentes o a los mundos abiertos por la dinámica no lineal. El propio concepto de no lineal es sintomáticamente objeto de una interpretación extravagante.
El paradigma moriniano, por añadidura, se encuentra afectado por un número significativo de errores de concepto, fallas técnicas, expresiones sistemáticamente engañosas, contradicciones y lecturas sesgadas. Más gravemente, en torno de las concepciones alentadas por el maestro se ha generado una comunidad de acólitos que alegan pensar y escribir «desde la complejidad misma», sin que las teorías y métodos complejos que se han desarrollado transdisciplinariamente en el último cuarto de siglo hayan hecho impacto en sus estrategias.

A la demostración de lo que afirmo está consagrado el libro que espero sirva de punto de partida a formas más refinadas de exploración de lo complejo y a la discusión científica no monológica, no pontificante, innovadora y abierta que el tema merece.


Descargar pdf con los avances del libro de C. Reynoso en

Para constatar por ustedes mismos las falacias morinianas, descargar pdf de El Método I, disponible en el siguiente enlace:



Hasta la próxima amigos!!!



miércoles, 9 de agosto de 2017

La noción de Ciudad en sitios prehispánicos


                     Arqueólogo Krzysztof Makowski        
Hola amigos
Es con sumo placer que comparto información proveniente del Grupo de Arqueólogos del Perú, donde el Arqueólogo Krzysztof Makowski cuestiona la extrapolación de conceptos arqueológicos referidos a las primeras civilizaciones mesopotámicas de Medio Oriente, a toda construcción monumental emplazada por los Estados precolombinos.
Espero que les aclare algunos puntos oscuros en el análisis.

La noción de ciudad en sitios prehispánicos,
                        por el Arqueólogo Krzysztof Makowski

Cuando uno observa un sitio prehispánico, lo primero que suele llamarle la atención es su monumentalidad: pirámides truncas con rampas y plazas circulares; laberintos que conducen a altares; edificios superpuestos que cumplen, mayormente, una función ceremonial. Pero una vez pasado el deslumbramiento, acaso le surja una pregunta: ¿dónde vivía la gente? Esto ha intrigado por décadas al arqueólogo de origen polaco Krzysztof Makowski, quien ha llegado a la conclusión de que en este lado del mundo no existieron ciudades, al menos no como las conocieron los europeos del siglo XVI.
Según sus teorías, lo que prevaleció en los Andes más bien fue un modelo sui generis que él ha calificado, de manera provocativa, como “antiurbano” —“este es un término para el debate”, dice, con una sonrisa—. Sus conclusiones son explicadas en un volumen de tapa dura titulado Urbanismo andino (Apus Graph Ediciones, 2017), en el que reúne sus artículos publicados a lo largo de veinte años.
Poblaciones móviles

“Al mencionar la palabra ciudad, sin querer estamos trasladando al pasado las características del presente”, dice Makowski al inicio de la conversación. “Quienes están familiarizados con la arqueología saben que para explicar la formación de sociedades complejas se tomó como modelo, desde los años cincuenta del siglo pasado, lo sucedido al borde de los ríos Éufrates y Tigris, en Mesopotamia. Aunque hoy se entiende que fue un proceso mucho más complejo, a grandes rasgos se decía que en este lugar se produjo el tránsito hacia lo urbano a partir de dos fenómenos paralelos y concatenados: uno fue el desarrollo de la tecnología agrícola, la domesticación de animales de tiro, la aparición del arado y la crianza de ganado; y otro fue el surgimiento de medios de transporte tanto fluviales como marítimos. Este fue el punto de partida de un modo de vida que efectivamente resultó bastante exitoso”, cuenta el investigador.
¿Sucedió en los Andes un proceso parecido? Makowski cree que no. “Aquí —afirma— ocurrió más bien lo opuesto. El desarrollo de la tecnología agrícola y de transporte estuvo limitado por lo que ofrecía el medio ambiente. No había madera suficiente para construir canoas o balsas ni tampoco los ríos costeños o serranos eran navegables. No había animales de tiro, pues los camélidos eran de carga, y tampoco existió un gran valle sino pequeños valles dispersos como oasis. Todo esto llevó a las poblaciones andinas a resolver sus problemas con mucha originalidad”.
Entonces se creó un sistema de asentamientos dispersos y móviles que fueron mucho más eficientes de acuerdo a lo que ofrecía el ecosistema. En vez de agruparse al centro de tierras cultivables, las poblaciones optaron por vivir en aldeas desperdigadas. 
“No se puede hablar de ciudades sin medios de transporte o de producción y distribución de alimentos”, explica Makowski. “Por eso el estilo de vida que se desarrolló fue mucho más sensato y estaba acorde con el frágil medio ambiente lleno de recursos pero de difícil adaptación. Las variantes de este sistema antiurbano, con su particular arquitectura, las observamos en todos los períodos y zonas andinas a partir del cuarto milenio antes de Cristo”, agrega.
Paisajes sagrados
Otro ejemplo que refuerza la teoría del arqueólogo es la situación de Lima antes de las reducciones españolas. “No había ninguna ciudad. Existía más bien todo un valle con redes de riego y poblaciones dispersas. Los curacas, como dicen los historiadores, no controlaban el territorio sino gobernaban sobre la gente y sobre el agua. Eran sociedades de parentesco, con comunidades especializadas de pescadores, alfareros, arrieros, que se reconocían como descendientes del mismo ancestro y cuyos integrantes se movían mucho. Es probable que una familia tuviera más de una vivienda en lugares diferentes”, explica.
Por eso, a pesar de su monumentalidad, los sitios prehispánicos no guardaban relación directa con el número de residentes permanentes. En el caso del Cusco, ni las panacas ni los ayllus residieron en lo que hoy conocemos como la ciudad monumental, sino que las viviendas estaban dispersas en toda la cuenca del Huatanay, en medio de más de 350 adoratorios y lugares sagrados como fuentes, piedras labradas y templos.
Esa es otra de las grandes diferencias entre el modelo urbano europeo y el andino. Mientras en Occidente lo más importante era la ciudad, aquí lo era el paisaje convertido en espacio sagrado. “Ese es otro aspecto fundamental de mi modelo interpretativo”, añade Makowski. “Hay una gran diferencia entre los cultos andinos y los europeos. Las religiones proselitistas y reveladas, como el cristianismo, son esencialmente urbanas, y sus espacios de reunión están relacionados con la ciudad; en cambio, en los Andes, ocurrió otra vez lo opuesto: se sacralizó el paisaje, no solo los cultivos y las pasturas, sino también los picos y nevados, donde moraban las deidades. A juzgar por la ubicación de las ofrendas no había lugar para lo secular. Tanto lo doméstico como lo público estaba sacralizado por igual”.
Al parecer los centros ceremoniales cumplieron desde épocas remotas funciones religiosas y administrativas: ahí se reunían las aldeas vecinas para rendir culto a las deidades, para cumplir los calendarios festivos, para realizar intercambios de productos y, ocasionalmente, para agasajar a los grupos aliados luego de guerras o enfrentamientos.
El Caso Caral
Las ideas de Makowski también colisionan con lo expuesto en los últimos años sobre Caral. “Hay varios aspectos que merecen un debate más profundo”, opina el arqueólogo con cierta cautela.
“Primero hay que decir que en Caral se ha realizado una admirable tarea de puesta en valor y un gran aporte al desarrollo del turismo. Mi amiga y colega Ruth Shady ha retomado de manera ingeniosa el modo de pensar de Julio C. Tello, quien creía que existía un lugar originario de la civilización andina y lo ubicaba en Chavín. Ella dice que ese lugar no se ubica en Chavín sino en Caral. El mensaje es poderoso: Caral sería la ciudad-Estado más antigua de las Américas, y contemporánea con sus pares de Mesopotamia. Sería un lugar donde se ha originado todo: la lengua, la agricultura de riego, los quipus, la arquitectura de los templos, el arte figurativo”, dice Makowski sin ocultar su sorpresa.
Luego asegura que estas afirmaciones no se pueden contrastar con las evidencias: “Al ver el sitio y leer las publicaciones surgen preguntas inevitables: ¿cómo es posible que haya existido una Ciudad-Estado sin medios de transporte, con una agricultura incipiente y sin conocimiento de la cerámica? ¿Por qué las áreas supuestamente residenciales no parecen haber sido usadas para este fin de manera permanente?”. El tema se analiza a profundidad en el libro. El arqueólogo advierte que desde los años ochenta se sabía que este sitio —llamado primero Chupacigarro— fue uno de tantos otros similares que existieron en nuestro territorio hace casi cinco mil años.
¿Se puede hablar entonces de una cultura que dio origen a la civilización andina? Makowski cuestiona esta afirmación y dice que cada vez más arqueólogos están convencidos de que el concepto mismo de civilización es errado y discriminatorio. “En el fondo, todos los pueblos han sido lo suficientemente civilizados para sobrevivir y aportar a la historia de la humanidad. En el siglo XXI es bueno tener en cuenta que lo que llamamos civilización es fruto de complejos procesos de interacción. Se trata de un desarrollo de la humanidad y no de un grupo superdotado”.