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jueves, 14 de septiembre de 2017

Armando Reverón - Entrevista a su médico tratante


       El pntor venezolano en El Castillete, hogar y refugio que construyó con sus propias manos

Armando Reverón
(1889-1954). Nació en Caracas (10-5-1889); lo conocimos en el sanatorio San Jorge, cuyo director, Dr. Báez Finol, era médico tratante en la tercera hospitalización del pintor. Un sábado a las dos de la tarde (18-9-1954) falleció a consecuencia de un cuadro cardiovascular.



Reverón Entrevista a Héctor Artiles Huerta
Uno de los médicos tratantes de Reverón
(realizada por Edgar Abreu, Carmen Acosta y Luis Enríquez)
Héctor Artiles Huerta fue, junto a Báez Finol, uno de los médicos tratantes de Armando Reverón que estuvo hasta el último instante con el artista. Para el momento del fallecimiento, Huerta ejercía como médico residente del sanatorio San Jorge. Actualmente, tiene 94 años de edad y guarda en su memoria una infinitud de recuerdos sobre sus vivencias en el sanatorio y sus encuentros con el pintor. Su vinculación con Reverón forma parte del patrimonio y la memoria cultural de Venezuela. En su casa de retiro se dedica a la lectura, a recibir visitantes, a la vida familiar y a reconstruir los últimos momentos del pintor. Es un hombre pausado y jovial. Cuando habla, todo se transforma en una película muy antigua. Las imágenes de una Caracas ya extinta se asoman en cada momento, y sus manos se hacen pasadizos para fantasmas que vienen cargando sacos y fotografías.
Reverón, para él, fue un punto de quiebre, lo define como el más “venezolano de la venezolanidad”, como la expresión más fidedigna del pueblo humilde, y no escatima esfuerzos en detallar los problemas y vicisitudes que padeció el artista. Nos abre las puertas de su pequeño estudio lleno de diplomas y libros, y se sienta presto a dar respuesta a todas las interrogantes.
Un viejo radio franquea su escritorio mientras en la cocina se prepara el almuerzo del
día. Detrás del escritorio asoman varios ejemplares de su libro Casos clínicos, en el cual se reseñan las historias psiquiátricas de varios pintores venezolanos, entre ellos, Reverón. Mientras se prepara la grabadora, comenta el estado del tráfico, las noticias del día y algunos libros sobre Simón Bolívar que desea encontrar. Refiere que le gustan las visitas, salir a las librerías y el buen trato. En la sala de la casa expone los cuadros que le han obsequiado y las imágenes de su amada esposa.
Uno a uno señala los títulos de las obras y los nombres de los artistas. Nada parece escapar a su memoria. Impávido en su sillón, da la imagen de ser un retrato, no de un doctor retirado, quien adorna su guayabera azul clara con papeles y lapiceros, sino de un galeno que acaba de ofrecer una consulta o charlar con algún artista en problemas. En el bolsillo de esa guayabera guarda un pequeño libro semejante a una Constitución, que le sirvió como agenda buena parte de su vida.
Parece ser el libro de los secretos, y mientras pasa las hojas amarillentas, comienza a hablar.

Armando Reverón es considerado uno de los pintores más importantes de Venezuela, ello
se debe al valor de su obra plástica y creativa; pero otro tanto de esa fama le ha venido por la
leyenda que existe en torno a su supuesta “locura”. Es común escuchar el calificativo de loco
cuando a Reverón se refiere. A usted, ¿qué opinión le merece esto?, ¿cómo califica a Reverón?

Artiles Huerta: Reverón era paciente del doctor Báez Finol. Tenía mucho tiempo enfermo. Cuando llegó, era su tercera crisis. No hacía el tratamiento porque se desaparecía. Báez Finol lo trajo como un amigo, no como un paciente hospitalizado. Yo lo había conocido de muchacho en Macuto cuando vivía cerca de Las Quince Letras. Cuando estaba bien, era una maravilla, una persona excepcional. Tenía una personalidad muy particular. Era un hombre popular. Cuando andaba por la calle vendiendo sus cuadros, caminaba haciendo ademanes, varias veces lo vi.
No se alimentaba bien y sometía a su cuerpo a situaciones extremas. Se amarraba a nivel abdominal una faja que separaba su parte inferior de la parte superior. En esa tercera intervención, el sanatorio San Jorge estaba en estado de mengua, muy mal, deteriorado. Yo, como médico, lo describo como un enfermo que padeció una sintomatología psiquiátrica caracterizada por muchas alucinaciones. De esa última crisis se recuperó y estuvo ocho días antes de morir en el Museo de Bellas Artes. Estaba muy bien, compartió con sus amigos y los allegados a la exposición.
Nosotros, clínicamente, concluimos que la meningitis que Reverón sufrió de niño en Valencia lo afectó mucho, también los factores hereditarios pudieron influir en su enfermedad.

La psiquiatría moderna desarrolló muchas teorías para definir las patologías mentales, a la
par de la atención clínica y las distintas variantes de medicamentos. Trasladando esto al caso de Reverón, ¿qué tan confiable fue el diagnóstico psiquiátrico?, ¿puede equivocarse la psiquiatría?

AH: La psiquiatría cumplió con el tratamiento que ameritaba Reverón; pero nada nos garantizaba que fuera a mejorar porque él tenía mucho tiempo enfermo. En esa época no existían los avances de hoy en día, no contábamos con los aparatos para estudiar el cerebro o las herramientas para diagnosticar con mayor precisión. Reverón contó con toda la atención que le pudimos brindar. Ahora han cambiado los métodos y la medicación; pero en ese momento se hizo todo lo posible para que él sanara de su patología.

En la historia del arte existen muchos ejemplos de grandes personajes o creadores que
fueron señalados con algún tipo de patología mental, quizás uno de los ejemplos más semejantes a Reverón (por tratarse de un pintor) es Vincent Van Gogh, incluso se puede mencionar a Goya. En este sentido, ¿qué relación guarda la creación o la genialidad artística con la llamada locura? ¿Cómo definiría usted desde la psiquiatría este hecho?

AH: En el caso de Reverón, era un alucinado; sin duda, sufrió una lesión en el cerebro
que lo hacía padecer esas crisis. Uno le veía muy bien y de pronto se desplomaba, entraba en estados muy difíciles. Su sistema cerebral no actuaba a nivel normal y se perdía. El factor dañino siempre lo atacaba. El artista es un hombre como todos, solo que posee características especiales. No puedo afirmar que esa lesión cerebral sufrida por Reverón tenga que ver con su obra, pero sin duda la afectó porque él pintaba cuando se sentía bien. Sabemos que en la historia existen muchos ejemplos de grandes artistas con trastornos psiquiátricos; sin embargo, eso no implica nada, solo que enferman como cualquier persona. En Venezuela tenemos otros ejemplos de pintores que enfermaron, como Gabriel Bracho, Francisco Bello, Joaquín Caicedo, César Quiñones y Alejandro Colina. El único modo de enfermarse del cerebro, teniendo previamente un cerebro sano, es por lesiones o por someterlo a situaciones extremas. Allí puede estar el secreto relacionado con la genialidad, desgastando el cerebro como cualquier otro órgano del cuerpo. Un individuo puede entrar en crisis de las cuales no se sabe si se recuperará.
El cerebro es un órgano sumamente delicado. Si se lesiona de niño, esa lesión puede estar presente el resto de la vida y manifestarse en una edad avanzada. Salir de un cuadro psiquiátrico severo producto de lesiones es muy difícil. Los pacientes pueden vivir períodos de vida sin alteraciones, pero cuando se manifiesta la sintomatología, lo hace de manera grave. Reverón pintaba cuando lográbamos estabilizarlo, pero en medio de las crisis se desnudaba y hacía lo que quería. Cuando pintó el patio del sanatorio, yo estaba al lado de él; antes se había fabricado sus materiales. Un día amaneció muy bien y se quedó viendo a César, que era el encargado de seguridad en la parte de los hombres, y lo pintó. Esos cuadros son bellísimos.



¿Qué le manifestaba Reverón en los encuentros del sanatorio?

AH: Contaba de todo, de sus viajes, de sus proyectos, de pintura, de El Castillete. Pero lo más especial era cuando recordaba su encuentro con Juanita, a quien conoció una tarde de Carnavales.
En esos encuentros, su manera de expresarse era perfecta. Hablaba mucho de Ferdinandov (un amigo pintor de su juventud) y de lo que compartieron. Su memoria era prodigiosa. Se preocupaba mucho por sus lienzos, al igual que por las muñecas y su mono. Los días que estaba bien salía a fabricar pinceles o a ver el patio. Era un hombre sumamente sereno cuando se concentraba en algo. Tenía cualidades de profesor. Pintado el cuadro del patio del sanatorio, me decía: “Mire, doctor, cómo sale el árbol”. “Mire dóctor, aquí, la sombra”. “Mire, como se va haciendo esto”. Utilizaba los dedos para pintar con una habilidad tremenda, no le hacían falta pinceles.


 Desde el punto de vista social, se puede definir a Reverón como un personaje fuera de lo
convencional, un transgresor de los moldes. ¿Cree usted que su comportamiento obedecía a
una rebeldía?

AH: No era rebeldía, era una enfermedad que afectaba su cerebro e incidía en el comportamiento. Cuando estuvo en Europa, nunca enfermó. Él tenía grandes proyectos y mantenía una normalidad en su vida. Se enamoró de Juanita y juntos construyeron un hogar. De esa manera actúa un hombre normal. Desarrolló su arte. Pero, sin duda, hizo grandes esfuerzos toda su vida. Era una mente creativa que luchaba contra su enfermedad, esto es muy difícil. De pronto estaba pintando, concentrado en su obra, y en medio de las crisis dejaba todo, se olvidaba de la pintura y decía: “Ya, ya, ya, no pinto más”. Las enfermedades de la mente son impredecibles.

¿Se aprovechó de la obra de Reverón gente vinculada con el arte? ¿Cree usted que el calificativo “loco de Macuto” fue la estrategia para aprovecharse económicamente de Reverón?

AH: Claro que sí, prácticamente lo robaban. Por un cuadro le daban cinco u ocho bolívares. Él caminaba por Caño Amarillo y se venía con su fajo de cuadros por todo el centro y los vendía; lo vi varias veces. Era muy inocente, los daba por nada, a veces los cambiaba por cosas sin ningún valor o utilidad. La obra de Reverón no está totalmente catalogada. Hay gente que tiene un Reverón en su posesión y nunca lo ha mostrado. Los coleccionistas y gente adinerada fueron los principales vivos. En esa época no había leyes que protegieran a los artistas o a los creadores, y Reverón era un hombre sumamente desvinculado del mundo. Sin duda alguna, muchos se aprovecharon de él.

Desde su perspectiva como psiquiatra, ¿qué significado le otorga a la creación de las
muñecas?

AH: Las usaba para jugar. Él era un niño; acomodaba sus muñecas, les hacía platos y sillas. Esa es la explicación que le damos desde la psiquiatría, porque ningún viejo se va a poner a hacer muñecas de trapo para jugar, pero un niño sí. Él decía que unas eran sus hijas y otras hermanas de Juanita. Las acostaba a dormir y les daba comida. Con ellas y Juanita hizo su familia.


Con respecto a Juanita, la compañera de Reverón, ¿qué nos puede decir?, ¿llegó a conocerla?,¿qué impresión le causó?

AH: Era una mujer maravillosa. Una vez en una misa dedicada a Reverón me dijo: “Bien valía, doctor, Armando una misa”. Murió mucho tiempo después. Reverón le intentó enseñar pintura, pero no quiso, lo suyo era acompañarlo. Lo cuidaba mucho y estaban enamorados de verdad, no como ahorita que se ven todos esos novios que de novios no tienen nada. Sufría cuando lo veía mal y subía a visitarlo al sanatorio con la esperanza de que mejorara como un hombre normal. De ella casi no se sabe nada porque solo fue la compañera del artista, pero nadie como ella para conocerlo. Vivió momentos difíciles y sabía quién era Reverón. Los dos se amaban. En el sanatorio, Reverón preguntaba por ella y siempre pedía que la cuidaran.



¿Quién debe entender a quién, el arte a la psiquiatría o la psiquiatra al arte?

AH: La psiquiatría como profesión y ciencia es muy rica, igual que el arte. Los dos campos del mundo son parte de la historia de la humanidad. Pero el arte debe entender a la psiquiatría porque es una ciencia nacida para ayudar a la mente. Hay artistas que son una maravilla, otros padecen desequilibrios. Les pongo un ejemplo: Un hombre que quiere ser presidente de su país, se va de él a vivir a otra ciudad en otro país. Escribe un libro, perfecto. Viaja para Europa y decide residenciarse en Madrid, y hacerse ciudadano español. Y el caso es que ese personaje es peruano y quiere ser presidente de Perú. Eso es incoherente y no es normal. Alguien que se comporte así, no está bien. Allí es necesaria la psiquiatría para entender a ese escritor, para saber por qué hace eso. Casos así hay muchos en el mundo de la creación.

¿Cómo vivió la muerte de Reverón?

AH: Eso fue horrible, un día trágico. Era sábado y me llamaron a la habitación las enfermeras. Reverón tenía una insuficiencia cardiaca muy grave, estaba muy mal. Nosotros ya habíamos comunicado la situación a la prensa y a los medios de comunicación del momento. Se trataba de un personaje público, él era Venezuela pura, como un gran deportista o una gran personalidad. Desde el mediodía había empeorado mucho y falleció a las dos y media de la tarde. Ese día se fue el pintor del pueblo, un hombre humilde, sin ninguna otra aspiración que pintar sus cuadros y regalarnos con su arte el retrato de nuestro país.

¿Cómo se debe recordar a Reverón?
AH: La historia debe rehacerse, ya que se han falseado muchas cosas sobre Reverón, especialmente con respecto a su enfermedad. El estigma de loco le ha hecho mucho daño a la verdad. En vida se le llamaba el “Loco de Macuto”. Después de muerto, cambió al “Loquito”.
Una gran mentira porque Reverón no era ningún loco, era un gran hombre, estaba mejor ubicado en la vida que muchos que se llaman cuerdos. Su obra así lo demuestra, ese es el mejor testimonio de su grandeza. Hay que imaginarse a un hombre con ese talento, con esas cualidades para la pintura, construyendo todo un mundo artístico mientras luchaba con sus padecimientos de salud. Estar enfermo no es ningún delito, es parte de la condición humana.
Cualquier persona puede sufrir algún inconveniente psiquiátrico y sobreponerse. Sin duda alguna, el caso de Reverón es excepcional. A pesar de su enfermedad, nos legó una obra monumental, y eso tiene un valor superior.



Informe médico de Armando Reverón *
Nombre: Armando Julio Reverón
Edad: 64 años
Lugar de nacimiento: Caracas, 10 de mayo de 1889. Hijo de Julio Reverón y Dolores Travisso.
Profesión: Pintor artístico
Estado civil: Casado. En 1922 casó con Juanita Mota.
Grado de instrucción: Pintor de la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabados de la
Academia de San Fernando, de Madrid, España.
Domicilio: El Castillete, Las 15 Letras, Macuto, Departamento Vargas, Distrito Federal.
Antecedentes personales: A los 12 años, en 1902, fiebre tifoidea. En 1918, gripe española.
En 1920, franco cuadro de mutismo y retraimiento, En 1930, sufre primer brote mental. En 1933, recaída de su cuadro mental. En 1943, muere su madre y entra en cuadro de mutismo.
En 1945, ingresa al sanatorio San Jorge y es tratado por el Dr. J.A. Báez Finol, al recrudecerse sus síntomas mentales. Sale recuperado. Para 1948 se observa que sus síntomas anormales aumentan. No se obtienen datos de su tratamiento. Para 1953 reingresa al sanatorio San Jorge, el 24 de octubre; en este Instituto es director su médico tratante, Dr. J.A. Báez Finol y médico residente el Dr. Héctor Artiles Huerta.
En 1954 fallece el 18 de septiembre, de una embolia cerebral.
Antecedentes hereditarios: Padre de tendencias narcómanas y madre muy narcisista; fue
retirado de su hogar paterno y criado en Valencia por familias que prácticamente le adoptaron.
Motivo de consulta: Es traído a la clínica por presentar trastornos alucinatorios y
un cuadro delirante; además en estado de abandono de su persona; se alimenta mal, no
duerme.

Enfermedad actual: Lo más resaltante es la presencia de un delirio alucinatorio, el
paciente dice que tiene “conchas” pegadas en el interior de su abdomen que lo atormentan, molestan y no le dejan vivir; durante el interrogatorio se exalta y dice “Ya ve, doctor, ahora me molestan esas conchas en el estómago.
Examen gastrointestinal: Normal. T.A.(tensión arterial) 19-10.
Examen físico: Para la fecha de su estadía en el sanatorio San Jorge, Reverón se presentaba como un pícnico, da la impresión de que el hombre asténico que fue en su juventud, hubiese evolucionado a ese otro tipo con un abdomen voluminoso;
Examen clínico: Que yo recuerde, no había mayores signos y síntomas.
Examen mental: El paciente se encuentra bien orientado en tiempo, espacio y persona;
sabe muy bien quién es; dónde está y el tiempo que transcurre. Sus memorias se mantienen bien, de su memoria retrógrada hace gala al recordar hechos y pasajes de su juventud, que refiere con claridad y precisión, lo cual pone de relieve su gran índice cultural.
Síntomas y signos más resaltantes: Sus delirios alucinatorios, su componente místico-religioso, el creerse el Padre Eterno, todo esto con un punto de partida gastrointestinal, el cual es
normal a la exploración. Su T. A..: 19-10.
Evolución: Muy variable, como toda esquizofrenia, con períodos de calma por efectos de
los tratamientos.
Diagnóstico: Esquizofrenia.
Pronóstico: Como se deriva de su diagnóstico, el pronóstico es muy sombrío, y en ausencia de tratamiento es posible que llegue a la demencia, igualmente su T.A. hace más problemática por las complicaciones cardiovasculares que puede ocasionar.
Tratamiento: A base de psicoterapia con pocas medicinas y régimen alimenticio por su T.A.
Comentarios: Los últimos cuadros que pintó: Las enfermeras, El patio del Sanatorio, Mi
amigo César (se trataba de César Pérez, el enfermero jefe del Instituto) y otros, los hizo con carboncillos, tiza y hasta tierra, algunos con los dedos, en especial con la mano izquierda. Reverón con el Dr. Báez Finol y otros señores fue el sábado anterior a su muerte al Museo de Bellas Artes.
Hemos hecho esta remembranza de la Historia Clínica de Reverón para aportar algo en el estudio de este gran pintor, la verdadera Historia Clínica debe pertenecer a la hija del Dr. Báez Finol, la Dra. María José Báez Loreto, pero haciendo memoria y recopilando datos, creo haber llegado cerca de la personalidad clínica de Armando Reverón.


*Este informe médico de Armando Reverón, es tomado del libro Casos clínicos, del doctor Héctor Artiles Huerta, Edición propia, 4ta edición, 2008.

Link del texto completo
Los laberintos de la luz. Reverón y los psiquiatras

domingo, 10 de septiembre de 2017

El descubrimiento de las pinturas de Altamira- Documental TVE



                       Cueva de Altamira, España - Bisonte policromo (18 000 AP)

Hola amigos
En esta oportunidad comparto con ustedes un documental de la TVE sobre el descubrimiento de las pinturas de Altamira. Darle un vistazo al documental nos permite visitar de una manera virtual las preciosas pinturas realizadas hace milenios por nuestros lejanos antepasados.
Desde la primera notificación sobre pinturas prehistóricas motivadas por el descubrimiento de las cuevas de Altamira a fines del siglo XIX, el arte rupestre europeo ha sufrido del estupor que sigue al hallazgo de formas visuales realizadas con una maestría y belleza tales que a muchos académicos de la época les resultaba difícil asociar formas expresivas logradas con su realización por quienes consideraban brutos y retrasados hombres prehistóricos.


Para decirlo claramente, ante la disyuntiva entre formular si acaso sus autores no resultaban tan brutos, o las pinturas no tan antiguas, y por lo tanto una burda falsificación, muchos optaron por esto último, incluso la mayoría de los sabios de la época. 

La historia nos muestra que la tristeza por el cruel rechazo académico sobre la verosimilitud de la antigüedad referida a las pinturas de Altamira condujo a su descubridor, Marcelino Sanz de Sautuola,  a una profunda depresión seguida de una muerte prematura.


La antigüedad de las pinturas descubiertas en Altamira recién fue reconocida cuando siguieron descubriéndose más cuevas con pinturas rupestres en Francia, lo que movió a una reivindicación póstuma de Sautuola, que se hizo efectiva 25 años después con memorial incluido, un poco tardío para mi gusto. 

Por fortuna, las técnicas actuales de datación arqueológica permiten dar cuenta con bastante margen de certeza la época en que tales pinturas fueron realizadas.
Entre las manifestaciones de Arte Rupestre más conocidas en suelo europeo se cuentan además de las cuevas de Altamira en España, las cuevas de Lascaux y las posteriormente descubiertas Cuevas de Chauvet en Francia, que sin embargo resultan las más antiguas hasta la fecha.

Vale la pena ver y volver a ver este notable documental de la Televisión Española (TVE) cosa de replantear supuestos teóricos centenarios que a todas luces vienen quedando, literalmente, fuera de foco.




                                                                                          ¡Que lo disfruten!

martes, 5 de septiembre de 2017

Dime dónde vives y te diré quien gana el premio


Hola amigos.
Hoy nos ocuparemos de la escritora norteamericana Nora Jemisin, ganadora de la tensa edición de los premios estadounidenses Hugo de ciencia-ficción 2016.
¿Fueron unos tontos los negros que dócilmente cedían sus asientos a los blancos, y junto con ellos todos sus derechos, hasta que una agotada empleada doméstica dijo basta?
¿Son unos retrasados cognitivos quienes aceptan un trabajo en tiempo de crisis por un salario que apenas cubre sus necesidades básicas?
¿Fueron débiles mentales quienes siguieron la costumbre instalada por décadas de mirar sumisamente al suelo al recibir órdenes de un atroz capataz?
Son estas mismas preguntas las que trata de abordar la escritura de Nora Jemisin, y lo novedoso es que lo haga utilizando el formato de la denominada Ciencia-ficción, o como ella define, Ficción-épica.
En un mundo que cuenta con claros antecedentes de rebeliones exitosas contra el status quo, las mismas que fueran reprimidas utilizando variados mecanismos de opresión y violencia en manos de los poderosos de siempre, y donde a los rebeldes no les quedó otra opción que adaptarse a condiciones absolutamente injustas para conservar la vida, las novelas de Jesimin emergieron desde la necesidad de identificación con un cambio superador, llevado a cabo por individuos discriminados que se unen con un objetivo.
El hecho que hayan sido tres mujeres las protagonistas de su novela premiada, no es casualidad. Si hay un colectivo doblemente victimizado por las políticas de represión y violencia, es el que integra nuestro género.
Sin embargo, que su novela haya logrado imponerse en los Estados Unidos, en medio de la puja con novelas “conservadoras, racistas y derechistas además de malas” nos remite a un ámbito editorial local que puja y aún se resiste a los cambios atroces que están haciendo retroceder a los Estados Unidos a sus peores épocas.

El robo infame de Papel Prensa
Lamentablemente, no podemos sostener lo mismo aquí en Argentina, donde los popes editoriales han llegado a donde están a fuerza de sostener intereses con la empresa monopólica que fabrica y distribuye un insumo tan elemental como el papel para imprimir.
Quizás muchos de ustedes desconozcan que tal monopolio fue otorgado durante la dictadura militar argentina para sellar tanto un pacto de silencio con los diarios de mayor tirada del país, así como para garantizar al poder militar cierto tono en la opinión pública conducente al sostenimiento de políticas fuertemente cuestionadas por la legislación internacional.
Hacia 1969 se había fundado la empresa Papel Prensa, para resolver el problema de la importación de papel. En 1975, un grupo empresario comenzó a adquirir acciones de Papel Prensa, y para agosto de 1976 el grupo Graiver tenía el control absoluto. Sin embargo, David Graiver murió en un dudoso accidente de avión el 7 de agosto de 1976, mientras viajaba de Estados Unidos a México. En medio de aquel drama familiar, Lidia Papaleo, viuda de Graiver, pidió una reunión con Videla para esclarecer lo sucedido, pero se la negaron. Los genocidas tenían otros planes.
Papel Prensa era un objetivo central tanto para la Junta Militar como para los diarios. Para los militares, significaba usarla como prenda de cambio para el silenciamiento de sus crímenes. Para los diarios, obtener el preciado monopolio de su insumo básico.
Entre la muerte de Graiver y el robo de Papel Prensa hubo un perverso juego de pinzas orquestado entre los diarios y los militares. Los medios comandaron una feroz campaña difamatoria contra Graiver y sus negocios. Mientras tanto, allegados del gobierno militar atormentaban a la familia para que vendiera la empresa Papel Prensa a Clarín, La Nación y La Razón, insistiendo que era lo que les convenía hacer si querían sobrevivir, y que no estaban en condiciones de hacer otra cosa.
El día que comenzaron las tratativas para la cesión de acciones, la viuda de Graiver aún mantenía dudas respecto de si era lo correcto firmar en dudosas condiciones. Sin embargo, años después diría que jamás olvidaría la mirada de profundo desprecio ni el tono amenazante en la advertencia de Héctor Magnetto, (del diario Clarín) ya que percibió que hablaba en serio respecto del peligro que corría su vida, cuando le dijo que “firmara para conservar la vida de su hija y la suya también”. Sin embargo, firmar no impidió que después Lidia Papaleo fuera torturada con picana eléctrica en los infames centros de detención de los que la sacaban para seguir firmando papeles. Quizás muchos desconozcan también que, además del probado robo de bebés, la desaparición forzada de personas, también fue la ocasión para comenzar a hacerse de escrituras de propiedades, de empresas y otros objetos valiosos de individuos que poco tenían que ver con los clandestinos movimientos revolucionarios. En el caso del dudoso traspaso de acciones de la viuda de Graiver a los diarios locales, y a pesar que fue reconocido por un juez (uno solo y luego de varias décadas) que la cesión de acciones constituyó un crimen imprescriptible de lesa humanidad en un marco de tortura, los empresarios beneficiados y responsables de lo que sucedió continúan impunes y prosperando.
      Inauguración formal de papel Prensa en manos de sus nuevos dueños, 
28 de septiembre de 1978
Los burócratas infames también lograron impedir durante el gobierno anterior, que la justicia hiciera efectiva la ley de Medios largamente discutida que limitaba su acción monopólica. Desde su lugar privilegiado como distribuidor del papel, y  con el monopolio virtual de la información, han presionado sobre pequeños diarios locales del país hasta hacer desaparecer literalmente toda voz disidente. Lo mismo hicieron como dueños de la TV por cable, presionando económicamente y eliminando una tras otra todas las pequeñas emisoras provinciales. Una vez asumido Macri, no solo borraron de un plumazo la Ley de medios, sino que el Gobierno actual aumentó la influencia del Grupo al cederle de manera inaudita gran parte del control del espacio satelital donde viajan nuestros mensajes virtuales. El que una oficina del Grupo Clarín ocupe el mismo edificio donde funcionan oficinas del buitre Paul Singer en Estados Unidos, quizás resulte solo un detalle más en esta trama sostenida con nudos tan perversos.
Volviendo al tema que inició esta digresión, no extraña entonces que el obsceno pulpo clarín también controle editoriales y cadenas de librerías, razón por la que les resulta muy difícil a los pequeños empresarios mantenerse en pie, y se encuentren atravesando la peor crisis editorial en muchos años.
Por las razones señaladas, si el premio Hugo se hubiera realizado en Argentina, estamos en condiciones de inferir que Jemisin jamás lo hubiera obtenido. 
Concluimos recordando sus términos de ficción utópica, a modo de resistencia colectiva:
Tenemos a Donald Trump y como presidente es terrible… Espero que la gente se dé cuenta de que lo que quieren esos republicanos reaccionarios derechistas y neonazis y diga que no, que eso no es lo que quieren.”
“Y esto está empezando a pasar.” 
                                                 También en la Argentina.

Ver entrevista a Nora Jemisin en:


Hasta la próxima amigos!

domingo, 3 de septiembre de 2017

Antroponotis- Espacio precolombino especializado en adornos personales

Aretes o pendientes realizados con almejas  tallados delicadamente 
(Cerro de las Trincheras)

Hola amigos.
En esta ocasión comparto información recientemente publicada en el boletín mexicano del Instituto Nacional de Arqueología e Historia (INAH) sobre una Comunidad precolombina dedicada a la realización e intercambio de sofisticados adornos personales.
Quisiera recordar que tales informes no suelen improvisarse. En este caso, la arqueóloga a cargo de la investigación se encuentra trabajando en el proyecto desde el año 1979.


Adornos realizados con almejas MARINAS 
DAN IDENTIDAD A LOS PUEBLOS DEL DESIERTO DE SONORa


 Muros de piedra que acogen la espiral del mar.
Así define la arqueóloga Elisa Villalpando Canchola al pueblo prehispánico Cerro de Trincheras, ubicado en territorio mexicano. Construido en la ladera de un cerro de 170 metros de altura en la cima se encuentra un espacio abierto, delimitado por muros de más de metro y medio de altura colocados en forma de espiral de modo tal que reproducen espacialmente el caparazón seccionado de un caracol.
Una de las hipótesis respecto a las razones del asentamiento sobre un cerro aislado, propone que se trataba de un centro especializado en la manufactura, distribución e intercambio de adornos personales.
Lo que sí ya está confirmado por el registro arqueológico es que los habitantes de Cerro de Trincheras produjeron gran cantidad de ornamentos de ese material marino hace 600 años, aunque la tradición de elaborar adornos como símbolo de status personal se extiende a un momento que se hunde en la noche de los tiempos.

En 25 años de investigación, arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Universidad de Binghamton, EU, han recuperado tan sólo en Cerro de Trincheras más de 7 kilogramos de concha marina trabajada, correspondiente a 52 géneros y 69 especies procedentes del Golfo de California. Los géneros más comunes son Glycymeris (54%) y Connus (26%), con los cuales se elaboraron cuentas (21.6%), anillos (20%) y brazaletes decorados con hermosos grabados de motivos geométricos (17%).



La arqueóloga Elisa Villalpando Canchola, co-directora del proyecto de investigación en Cerro de Trincheras  y La Playa, explica que las conchas no sólo han servido a los grupos humanos como fuente de alimento, sino su uso ornamental ha sido importante marcador de status social, identidad grupal, incluso de género, edad y relaciones entre diferentes grupos.
Es el caso de las primeras comunidades de agricultores del desierto de Sonora, donde los rastros arqueológicos indican la existencia de antiguos talleres de producción de ornamentos elaborados con el caparazón de bivalvos y caracoles.
Con una historia de alrededor de 10,000 años de ocupación, La Playa conservó grandes cantidades de la almeja Glycymeris, señal de que la producción de ornamentos con esta materia prima fue una de las actividades especializadas realizadas allí.



Asimismo, ha advertido que los “aretes” no se producían para ser usados por la población local de La Playa, en tanto no se han encontrado en los entierros como parte del atuendo de los individuos; éstos tienen cuentas y pendientes de conchas nacaradas y caracoles sólo perforados, de factura más sencilla. Por tal motivo suponen que los adornos más sofisticados constituían objetos de intercambio con otros.

Villalpando, interesada desde 1979 en el conocimiento de los grupos prehispánicos de las costas y el desierto de Sonora, advierte que los aros y brazaletes más sofisticados fueron logrados por los grupos Hohokam, establecidos también en el desierto de Arizona.
Los Hohokam desarrollaron una tecnología con la que prácticamente desaparece toda la parte alta de la concha por tallado, explica. Ya obtenido el aro, tallaban sobre su superficie para producir grabados con grecas y diseños geométricos, a manera de adorno. En el caso de Sonora, los diseños resultan muy similares a las formas realizadas en Petroglifos y la Cerámica polícroma de la cultura Casas Grandes.
Elisa Villalpando advierte que esta actividad especializada integraba y otorgaba identidad a comunidades pequeñas, de agricultores emparentados, que vivieron un momento de experimentación agrícola, manipulando el agua de riego a través de canales.
 (Información gentileza del Grupo de Arqueólogos del Perú)
Hasta la próxima amigos!

viernes, 25 de agosto de 2017

Morin, y el laberinto de su Complejidad, por Carlos Reynoso





Hola amigos.
Comparto con ustedes un escrito realizado por el antropólogo Carlos Reynoso, todo un referente en el análisis de las Teorías de la Complejidad y el Caos. Reynoso además es un generoso profesor en nuestra querida Facultad de Filosofía y Letras dependiente de la Universidad de Buenos Aires.
En estos días donde se notan demasiado los hilos de la mal llamada pos-verdad tejida para ocultar y desviar los obscenos intereses materiales de unos pocos, siempre vienen bien retomar las reflexiones iniciadas sobre el tema.
Al pie adjunto los links para descargar los correspondientes PDF que permiten avanzar sobre el tema
Espero sinceramente que lo disfruten.

Crítica del paradigma de la Complejidad de Edgar Morín (2009) por Carlos Reynoso

Desde las ciencias sociales a menudo se ha sindicado la obra de Edgar Morin, y en particular los numerosos volúmenes de su Método, como representativa de las teorías de la complejidad contemporáneas.
Es mi convicción que esta identificación es equívoca, que las elaboraciones de este autor reflejan una concepción anticuada y circunscripta de la complejidad, y que existen métodos y técnicas complejas imaginativas y de alta productividad a los que el modelo moriniano no brinda acceso.

En todo el Método no se hace siquiera referencia a los sistemas complejos adaptativos, a las metaheurísticas inspiradas en la naturaleza o la cultura, a las geometrías y gramáticas recursivas, a los modelos basados en agentes o a los mundos abiertos por la dinámica no lineal. El propio concepto de no lineal es sintomáticamente objeto de una interpretación extravagante.
El paradigma moriniano, por añadidura, se encuentra afectado por un número significativo de errores de concepto, fallas técnicas, expresiones sistemáticamente engañosas, contradicciones y lecturas sesgadas. Más gravemente, en torno de las concepciones alentadas por el maestro se ha generado una comunidad de acólitos que alegan pensar y escribir «desde la complejidad misma», sin que las teorías y métodos complejos que se han desarrollado transdisciplinariamente en el último cuarto de siglo hayan hecho impacto en sus estrategias.

A la demostración de lo que afirmo está consagrado el libro que espero sirva de punto de partida a formas más refinadas de exploración de lo complejo y a la discusión científica no monológica, no pontificante, innovadora y abierta que el tema merece.


Descargar pdf con los avances del libro de C. Reynoso en

Para constatar por ustedes mismos las falacias morinianas, descargar pdf de El Método I, disponible en el siguiente enlace:



Hasta la próxima amigos!!!